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CUENTO: "EL PRESIDENTE DEL CLUB"
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Simeón Saint-hilaire Valerio.

A pesar de que este cuento podría causarle un ataque de risa, el mismo contiene una importante enseñanza, que no debemos menospreciar

 

 

 

CUENTO: “EL PRESIDENTE DEL CLUB DE ÓRGANOS DEL CUERPO HUMANO”.

 

Cansado de desempeñar funciones aparentemente sin importancias, y frente al hecho real y bochornoso, de que fue objeto en su presencia, con la formación del “Club de órganos del cuerpo humano”, clasificado como de alta clase, el Ano decidió reclamar su debida importancia, para lo cual hizo lo correcto, es decir,  solicitar por vía escrita, ser admitido en el ya famoso club.  Pero como era de esperarse, su petición, después de dormir largo tiempo en los archivos de la burocracia del poder, al ser conocida fue objeto de insistentes burlas e irónicas risas, por la prominente membresía de tan ostentosa organización.  El enojo del Ano fue tal que un día aprovechando una pomposa reunión de órganos irrumpió en el medio del salón sorprendiendo el descuido de los presentes, haciendo la siguiente petición, sin ningún preámbulo ni rodeo que distrajera la atención de la concurrencia.

 

___Deseo con suma determinación y decidida perseverancia, la presidencia de este Club, para lo cual ya tengo preparado un extenso programa de trabajo, que incluye limpieza permanente, lavado continuo y otras actividades de recreación, útiles para la salud de todos y que más tardes  detallaré, cuando me presente a la toma de posesión.

 

      La petición de nuestro maltratado y nunca bien comprendido  órgano, no bien fue hecha provocó las más ruines y fuertes carcajadas, seguidas de asombrosas e inusitadas burlas nunca oídas hasta ahora.  Sin embargo, tratándose de este personaje, las cosas tomaron un rumbo muy diferente  a lo que hubieses pasado con reclamos de otro desafortunado individuo.  Sin decir mucho más dio vuelta y salió, voceando fuerte y con decidida arrogancia:

 

___Si mi petición no es atendida proclamo con toda  determinación, un plan de lucha cuya única actividad será la huelga general de transporte público.  Desde mañana a las seis -dijo- , no pasará  por esta puerta nada ni nadie y esta lucha no se detendrá   hasta no ser admitido como miembro y Presidente vitalicio del Club de órganos del cuerpo humano.

 

            Las opiniones condenatorias y contrarias a la decisión del Ano no se hicieron esperar, la primera fue  la sangre que dijo muy oronda, – qué le parece, semejante petición de quién solo es poco menos que un conducto de eliminación de materiales desechables y olores desagradable-

 

      Con  parecidas palabras se expreso el hígado al decir, con voz  despectiva y dictatorial: a dónde se habrán ido los días en que se castigaba la desobediencia con la pena capital, debemos tratar de someter a ese señor con la debida represión que merece semejante sublevación- concluyó.

 

      Cada uno de los órganos del cuerpo  fue externando su parecer, y cada opinión dejaba entrever un aliento de desprecio pidiendo el castigo severo a viva voz para el culpable. Sólo el cerebro y el corazón emitieron opiniones divergentes a las de los presentes, el cerebro por su acostumbrado razonamiento lógico y el corazón por su  ya famoso y amoroso comportamiento, este manifestó, que -el pobre Ano nunca se le ha dispensado la debida atención y que vive solitario y triste en el centro de dos protuberancias que rayan en lo vulgar. Vive conduciendo  a diario, las inmundicias que los intestinos y demás órganos de eliminación expelen  sin ningún reparo ni cuidado. Dijo que él estaba en la plena  disposición  de iniciar un dialogo, sirviendo de  mediador, entre el Ano y los demás contendientes, para evitar la ya anunciada catástrofe nacional, de la cual habló el corazón con denodado dramatismo, sirviéndose de elocuentes palabras que pusieron a pensar profundamente a los involucrados.

 

            A pesar de las decididas demostraciones de estos dos nobles órganos, y su decisión de dialogar, la arrogancia de la mayoría aceleró el proceso de la anunciada huelga, acarreando este hecho un sin número de complicaciones, como veremos a continuación.

 

     Los días fueron pasando, y las condiciones se fueron deteriorando más y más, haciendo insoportables la vida para todo el conjunto del organismo humano, pues el camino principal de descongestionamiento fue cerrado para que no pasara nada.  Esto motivó a que el entaponamiento produjera situaciones de emergencias y comenzaron a enfermar cada uno de los componentes del cuerpo.  Los primeros en gritar fueron los intestinos que por un fuerte dolor producto de la   presión que causaban los excrementos acumulados, estaban a punto de estallar.

 

Todo el sistema de irrigación del cuerpo estaba contaminado, la sangre perdió el brillo, y su tonalidad rojiza se fue poniendo negruzca. El estómago padecía de escalofríos agudos y de un inusitado crecimiento.  La boca se declaró en estado de inactividad asombrosa, no porque estuviera de acuerdo con el Ano, sino porque su principal motivador, el estómago no producía sensaciones de deseo alimenticio. En fin, todo fue desesperación, anarquía y preocupación,

 

     Mientras todo aquello sucedía en el cuerpo  humano, aquel señor, responsable directo  de todo este mayúsculo desastre se mantenía un tanto  alejado de los acontecimientos, naturalmente, nunca perdió de vista el panorama que se desarrollaba ante sus ojos.

 

Una madrugada cuando nadie   podía dormir.......... Se presentó ante el Ano, el intestino delgado, estaba cabizbajo y arrepentido, con una frágil figura desformada por el congestionamiento, diciendo al reclamante las siguientes palabras: 

 

    Tengo la resuelta misión, porque  así se me ha encomendado,  de nombrarlo a usted, “Presidente vitalicio del CLUB de órganos del cuerpo humano", para que termina este vía crucis que a todos nos afecta, pase adelante para su  correspondiente juramentación,  SEÑOR.