EL DECALOGO BANCARIO EN MATERIA DE PRESTAMOS
Las instituciones financieras tienen un conjunto de principios y normas generales que la practica
ha ido convirtiendo en una especie de principios, cuya observancia contribuye al buen funcionamiento de este tipo de negocio,
en este artículo presentamos unos cuantos de ellos
Prestar es tanto un arte como una ciencia, que requiere
tanto de rigor como de flexibilidad,
pero la flexibilidad no implica que se dejen de ejecutar las acciones para recuperar los valores prestados, significa que
se debe actuar con táctica, para no caer en el descrédito ante los clientes que usan nuestros servicios
La continuidad del banco como servicio implica no
prestar más de lo que tiene y que lo prestado se recupere. Esta norma tiene destrá la liquidez que debe ser tomada en cuenta
a la hora de asignar recursos, pues la institución trabaja con dinero ajeno que
puede ser reclamado en cualquier momento.
Los créditos se destinan a empresas que ganan dinero
para que sigan ganando dinero. Esta
es una gran verdad que no admite discusión pues el crédito debe ir a la empresa que puede demostrar que genera utilidades
suficientes para cubrir el financiamiento. De esta norma se deriva el viejo proverbio: "Banquero es aquel que presta el dinero
a quien no lo necesita"
Los clientes esperan un apoyo incondicional del banquero,
que no es viable como norma de actuación comercial. Es razonable suponer que
el que toma prestado busca las mejores condiciones para pagar, esa es su lógica, sin embargo, el banquero no puede actuar
con la lógica del cliente, dado que su negocio se debe no sólo a los que toman prestados, sino también a los que depositan,
a los cuales hay que responder con rapidez, seguridad y sin excusas.
No siempre la información del solicitante es veraz
y completa; frecuentemente, está impregnada de un natural optimismo sobre su realidad financiera. Ante esta situación el deber del que usa la información es tratar de desechar aquellos datos que no ofrecer
lógica y buscar una forma de comprobar los que nos interesan.
En caso de duda, no prestar, reza el proverbio. Cuando
no se tienen suficientes elementos de juicios para elaborar un reporte confiable y seguro, lo mejor es no continuar con el
proceso y por en claro los intereses ante el cliente.
Las operaciones especulativas no son financiables. Aunque el negocio de un banco es prestar, no siempre esto se puede hacer con la lógica
económica, es necesario que la entidad bancaria tenga control del destino del crédito
La mayoría de los créditos deben recuperarse sin ningún
esfuerzo; de los créditos concedidos que luego presentan dificultades, una gran mayoría debe recuperarse sin pérdida; cuando
haya que aceptar pérdidas del principal éstas deben ser mínimas.
Es necesario ser conservadores y diversificar
los riesgos. Esto quiere decir que no se debe prestar a un cliente o sector económico
una cantidad tan grande que con un fracaso del cliente o sector, se ponga en
peligro la estabilidad financiera del banco y con ella su existencia.
Ser profesionales, comprobar la seguridad de la operación
y cumplimentar la documentación adecuada. No hay mucho que discutir sobre este razonamiento, ya que son tres verdades clarísimas
sobre las cuales debe funcionar un negocio que requiere el mayor control habido y por haber.